jueves, 17 de septiembre de 2015

Verdad y fantasía

 El lector puede ver clara y distintamente al penetrar de la mano de Tolkien en la fantástica Tierra Media de Frodo y Gandalf, aquellas realidades verdaderas que no alcanza a percibir bajo la densa niebla de las apariencias o tras las sombras cambiantes de la mentira que oscurecen nuestro mundo. La lucha del bien contra el mal, el valor del sacrificio, el amor hacia lo bueno, lo bello y lo vedadero, la esperanza en un reinado dichoso de un Rey justo y bondadoso, la maravilla de la creación, la irrupción en la historia de un Poder invisible y providente que cambia inesperadamente  el curso del destino. Ve la fuerza del débil, la grandeza del pequeño, la victoria del humilde, la locura del sabio, la fe del intrépido, la necedad e impotencia de los hombres pretenciosos, su caída, su fracaso, su sometimiento al Señor Oscuro, la muerte acechándoles... 
Conocer a los protagonistas de la epopeya de Tolkien es admirar bajo la luz del sol, fuera de la negra caverna, las vidas ejemplares de los santos, de los héroes; vidas auténticas, plenas, dignas de ser emuladas y recordadas en las canciones; vidas en nada parecidas a mi cobarde existencia, destinada a la nada y al olvido si no soy capaz de abandonar sin más demora mi confortable agujero hobbit, aceptar y tomar mi carga, ponerme en camino y desempeñar en la historia el papel reservado por el Creador para mí.

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